ianni Dante Bettiga, un joven de 23 años nacido en Ushuaia, viajó a Rusia con el objetivo de estudiar el idioma y conocer la cultura del país. Según relató su padre, Juan Bettiga, el joven partió en febrero y se inscribió en la Universidad de Ekaterimburgo con una visa de estudiante vigente hasta noviembre.
De acuerdo con el testimonio familiar, al acercarse el vencimiento de la visa surgió la posibilidad de extender su estadía a través de una empresa privada que ofrecía contratos a extranjeros para obtener un permiso de residencia. El joven firmó el acuerdo convencido de que no implicaría tareas de combate.
El padre explicó que el contrato estaba redactado en cirílico y que su hijo lo firmó sin comprender plenamente su alcance. Con el paso del tiempo, la familia advirtió que el compromiso no era por un año, como creía el joven, sino por un período de tres años. Posteriormente, Gianni recibió entrenamiento militar en las afueras de Moscú y fue trasladado a la región de Donetsk, en territorio ucraniano bajo control de las fuerzas rusas.
El último contacto entre el joven y su familia se produjo el 27 de octubre, cuando envió un mensaje en el que expresó su deseo de regresar a la Argentina y pidió ayuda para salir del frente de batalla. Desde entonces, no volvió a comunicarse.
Juan Bettiga señaló que la unidad en la que estaba integrado su hijo se encuentra desaparecida desde el 2 de noviembre. Ante esa situación, sostuvo que no se sabe si Gianni murió en combate o fue capturado. “Está preso o muerto”, afirmó, al tiempo que remarcó que su hijo no tenía formación militar ni experiencia previa con armas.
Desde Ushuaia, el padre describió la angustia que atraviesa la familia y expresó que mantiene la esperanza de que su hijo esté con vida. En ese sentido, sostuvo que lo mejor sería que estuviera detenido por el Ejército ucraniano, ya que eso implicaría algún tipo de resguardo.
El hombre también denunció la falta de respuestas y asistencia, y afirmó que “nadie hizo prácticamente nada por ayudar a mi hijo, que es ciudadano argentino, que se fue a Rusia y está en Ucrania contra su voluntad y pidiendo ayuda”.
Ante la ausencia de información oficial, Juan Bettiga inició gestiones por su cuenta y tomó contacto con distintos organismos internacionales, entre ellos la Cruz Roja y el Vaticano. Además, logró comunicarse con un comandante ruso, aunque hasta el momento la familia continúa sin datos certeros sobre el paradero del joven.
Mientras espera novedades, el padre mantiene una rutina diaria de mensajes dirigidos a su hijo, en los que le expresa afecto y la esperanza de que la situación pueda resolverse y convertirse, algún día, en un recuerdo lejano.